Con la llegada del frío aparecen multitud de procesos asociados al mismo, causados por virus y bacterias, que aunque en general no son graves, si pueden resultar molestos.
Para luchar contra ellos tenemos dos aliados:
El empleo de propóleo puede ser útil en muchas enfermedades, así como
medida preventiva y de tratamiento en infecciones. Propóleo ayuda en
afecciones broncopulmonares y otorrinolaringológicas (fiebre del heno,
otitis, faringitis, etc.). También es efectivo en estados anémicos,
infecciones bucales, piorrea, inflamación de la mucosa gástrica, úlceras
y disfunción biliar. En infecciones del tracto urogenital. En heridas,
quemaduras, congelación, diversas supuraciones, verrugas, callos y
alivio sintomático de la psoriasis. En infecciones de hongos en la
cabeza u otros lugares. Se están haciendo estudios en casos de
enfermedades neuropsíquicas como distrofia muscular progresiva,
Parkinson o insuficiencia cerebro-vascular. También se está probando
recientemente en afecciones del tiroides, deficiencias constitucionales y
procesos reumáticos, dando muy buenos resultados en fiebres reumáticas.
La principal virtud de la equinácea radica en sus propiedades
antimicrobianas en contra de bacterias, hongos y virus que la configuran
como un autentica alternativa a los antibióticos químicos.
También sirve para la prevención y el tratamiento de síndromes gripales y
otros procesos infecciosos del aparato respiratorio. Puede tomarse
también antes de la aparición de estas enfermedades, como un remedio
preventivo especialmente por parte de las personas que tienen más
probabilidades de infección, niños en edad escolar, personas mayores,
personas con el sistema defensivo debilitado, o personas que están en
contacto con enfermos de: gripe y resfriado, problemas de garganta,
bronquitis, sinusitis ...
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Saludos
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